testimonio de conversión

INVITACION A VER EL VIDEO DEL TESTIMONIO DEL NICARAGUENSE DAVID GAITAN FUENTES

testimonio de conversión | Nicaragua

Si usted se ve imposibilitado de leer mi testimonio por cualquier razón, le invito a que vea el video grabado en un Avivamiento de la FRATERNIDAD INTERNACIONAL DE HOMBRES DE NEGOCIOS DEL EVANGELIO COMPLETO celebrado en diciembre del 2006 en el Municipio de San Francisco Libre, Departamento de Managua, Nicaragua. El tiempo de duración del video es de 8:52 minutos. Sólo haga click en el siguiente link: http://uk.youtube.com/watch?v=yTdsU2_6gVk

¡Muchas gracias!

DAVID GAITAN FUENTES
www.mipagina.univision.com/dagafu2001
www.dagafu.kupass.com
www.sonico.com/dagafu
Managua, Nicaragua

TESTIMONIO DEL NICARAGUENSE DAVID GAITAN FUENTES

testimonio de conversión | Nicaragua

Nací hace 48 años en Managua, Nicaragua, a orillas del Lago Xolotlán, en un hogar donde nunca faltó nada. Tuve la dicha de tener unos padres preciosos, abnegados y soy el tercero de seis hermanos. Sin embargo, permítanme contarles que cuando comencé a tener uso de razón, empecé a observar que mi padre sólo furioso vivía, parecía que algo lo atormentaba desde sus años mozos, y ese ambiente en el que comencé a crecer provocó en mí muchos miedos, temores y mucha inseguridad en mí mismo. Estos miedos que yo sentía llegaron a tal extremo que cuando yo estaba en clases y no entendía lo que el profesor explicaba, yo no levantaba la mano para preguntar, pues temía que el profesor me regañara o que mis compañeros de clases se burlaran de mí. Mi padre también me obligaba a que sólo sacara 10 en conducta y no admitía quejas mías de ninguna índole de parte de ningún profesor. También mi papá cuando llegaba tomado de licor llegaba a castigar duramente a mis dos hermanos mayores, y era tanta la crueldad con que los castigaba que a mí me hacía llorar y le tenía miedo. El tiempo transcurrió y llegué a aprobar la educación primaria acarreando todos estos miedos, siendo un niño muy introvertido. Asimismo cursé mi secundaria hasta lograr bachillerarme y llegar a la universidad. Ya cursando la carrera de Ingeniería Civil a la edad de 20 años, mi padre por medio de un amigo me consiguió mi primer empleo, y es así que entro a laborar como ayudante de ingeniería y llego a una oficina donde sólo borrachos habían. Lo primero que me dijeron estas personas fue que el primer salario que yo devengara era “bebible”… ¿Cómo es eso?- pregunté yo inocentemente. Ellos me contestaron que el día de pago yo tenía que invitarlos a un restaurante porque si no lo hacía yo no pasaría la prueba. Muy obedientemente yo, el día de pago los estaba invitando a un restaurante, tal a como me amenazaron, y ese día probé mi primera cerveza, pero lo terrible de todo esto fue que me quedó gustando. Y fue así que comencé una carrera alcohólica que duró 24 años. Empecé a darme cuenta que no podía ingerir licor porque cada vez que lo hacía me convertía en un salvaje, en una bestia, en un ser despreciable, en un vulgar de primera. Empecé a irrespetar a mis padres, a no ser el hijo que ellos desearon tener, empecé a ser la vergüenza de mis hermanos, a ser la oveja negra de mi familia, pues empecé a beber los fines de semana primero, y posteriormente lo hacía todos los días. Y la situación en mi casa se tornó cada vez más desesperante, pues llegaba a hacer bochinches, escándalos, irrespetaba a los vecinos y yo era un desastre. A la par del alcoholismo agarré el vicio del tabaquismo y me volví también un fumador empedernido. Cuando ya tenía 4 años de estar con este alcoholismo, un día mi madre ya desesperada por el ambiente infernal que se vivía en mi casa por mi alcoholismo, me enfrentó y me increpó diciéndome que buscara cómo formalizar mi vida, que buscara yo como casarme, pues ya no me aguantaban. Recuerdo que le contesté a mi madre que yo no estaba loco y que por favor no me volviera a mencionar eso porque yo me sentía que estaba viviendo la gran vida y que no pensaba en casarme, y esto se lo dije de una forma vulgar e irrespetuosa. Fíjense que a los pocos meses que mi madre me dijera eso, en ese mismo año, apareció en escena la que hoy es mi esposa: una muchacha de 20 años de edad que venía del interior del país a la capital a seguir sus estudios superiores, a buscar un futuro mejor para ella y su familia. Ella llegó a laborar a la misma institución donde yo trabajaba, y yo al verla, me enamoré tanto de ella que busqué la manera de cómo conquistarla; empecé yo a cortejarla y a demostrarle algo que yo no era. Fíjense que ella al fijarse en mí, lo primero que me preguntó fue que si yo bebía guaro. Claro que se lo negué y cuando estuvimos de novios por espacio de 11 meses, ella se lo creyó, y fue así que transcurrido todo este tiempo, nos casamos. Al casarnos, ella no se imaginaba el calvario al cual estaba entrando, pues yo, antes del mes de habernos casado empecé a sacar las uñas, empecé a demostrarle quien era yo: un verdadero alcohólico; y esta muchacha se llevó la peor decepción de su vida, pues ella venía buscando algo bueno, algo mejor, y ya ven con lo que se fue a encontrar. Posteriormente, nace mi hija mayor Luisa Marcela, quien tiene en la actualidad 21 años, y cuando ella nació, empezó a crecer viendo a su padre cómo llegaba todos los días borracho haciendo escándalos, bochinches, gritándole a su madre, a ella misma, pateando lo que encontrara a su paso, quebrando todo, y esta niña llegó a tenerme miedo, pues cada vez que yo llegaba bien bolo, picado, embriagado, ella se escondía debajo de la cama, esta niña temblaba, vivía en un ambiente infernal. Y yo no medía las graves consecuencias que estaba ocasionándoles a mi esposa y a mi hija con mi mal proceder por el alcoholismo, pues yo notaba que en mi trabajo a mí nunca me llamaban la atención por llegar con aliento alcohólico, de goma o resaca, más bien notaba que en la medida que iba yo avanzando académicamente, me aumentaban mi salario y me promovían de puesto, entonces yo creía que estaba llevando una vida normal. Fíjense que producto de este alcoholismo pasé alquilando casa por espacio de 15 años, jamás me preocupé por comprarles un techo digno a mi esposa y a mis hijas. También me metí a problemas financieros, pues adquirí dos tarjetas de crédito; y ojalá éstas hubieran sido para proveer a mi casa, eran sólo para andar bebiendo guaro, despilfarrando el dinero que no era mío en francachelas, bacanales, pues ya borracho me agarraba por andar invitando a gente que ni siquiera conocía… ¡me convertí en un ladrón de mi esposa y de mis hijas, pues les robé el sustento al que ellas tenían derecho! Llegué a tener problemas de salud, pues como ya no podía pagar las tarjetas de crédito porque estaban topadas hasta el límite, y además que fiaba en las pulperías guaro para seguir bebiendo, esto provocó que padeciera de insomnio e ingiriera pastillas para poder dormir: diazepán, ansiolíticos, calmantes, etc. Ya desesperado por tantas deudas, un día de tantos intenté lanzarme de la ventana del segundo piso de una de las casas que alquilaba. Bueno, así estaba mi vida, y se me presentó la oportunidad de salir de estos problemas… ¿Cómo? Una mañana llegó un ingeniero a proponerme que le hiciera un trabajo: un diseño vial, pues, ésta es mi especialidad. El me pagó como tres veces el salario que yo devengaba en ese momento, pero como siempre, dinero que agarraba, dinero que me lo cruzaba por la garganta en licor. No obstante, al mes siguiente, el mismo ingeniero llegó a mi oficina y esta vez me propuso que renunciara a mi trabajo para que me fuera a trabajar con él a otra institución, en la cual ganaría un salario siete veces mayor que el que devengaba en ese momento y que llegaría a ocupar un puesto en el cual sería jefe de una oficina. Después de pensarla como por espacio de 15 días, y por los miedos que yo acarreé todo el tiempo de mi vida, a mí me costó tomar una decisión rápida y temía que ese ingeniero me estuviera tomando el pelo. Además, el alcoholismo me tenía con el cerebro obtuso, pues yo creía que porque tenía hasta este momento de laborar 13 años ininterrumpidamente, yo no podría tener la capacidad de poder trabajar en otro lado y que allí permanecería hasta que yo muriera. Efectivamente, pasé a laborar para esa institución por espacio de 8 años, y llegué a ocupar un puesto en donde era yo el que revisaba y aprobaba los proyectos viales, y es así que mi alcoholismo creció como una bola de nieve, pues los interesados en dichos proyectos para conseguir algún favor o ayuda de mi parte, ellos me invitaban a diario a restaurantes, bares para beber licor desmedidamente. Las deudas también crecieron de una forma exorbitante, pues ya en este período ya no eran dos tarjetas de crédito las que yo tenía sino que eran cinco, y como siempre, no proveía con ellas nada para la casa y sólo eran para andar bebiendo más guaro y haciendo cosas indebidas y pecaminosas. En este período nace mi segunda hija Marjorie Guadalupe, quien tiene en la actualidad 14 años, y se une al grupo de las personas que sufrieron por mi alcoholismo. Y yo me iba convirtiendo en un ser más prepotente, era más vulgar, era un gran soberbio, orgulloso, vanidoso y cada vez era más insoportable la situación en mi casa porque yo llegaba haciendo más escándalos, ofendía al vecindario, había convertido mi casa en un infierno. Ya en este período llegué a deberle a la persona que me alquilaba la casa un año de renta, es decir, la cantidad que arañaba los dos mil dólares, y lo peor del caso era que esta persona laboraba en la misma institución en donde era yo funcionario, entonces esta persona me cobraba todos los días no importando donde yo estuviera o con quien yo me encontrara… ¡era una situación desesperante la que yo estaba viviendo, ya no se diga mi familia! Así estaba mi vida cuando una mañana, un ingeniero que ya falleció, me llamó a su despacho para decirme que un grupo de consultores japoneses vendría a Nicaragua a hacer un estudio y que se escogería a un ingeniero vial que trabajaría con ellos. Yo le dije a esta persona que escogiera al que quisiera, pues yo en ese momento pensaba nada más en cómo resolver el problema financiero que estaba atravesando y ya pendía sobre mí la amenaza de desalojo de parte de la persona que me alquilaba la casa. Fíjense que yo fui el escogido, y es así que paso a trabajar con estos japoneses a otra oficina. Pero ya estando en ese lugar, yo no sentía paz, sosiego, pues estaba tan atribulado con tantas deudas que ya no hallaba qué hacer, ya no aguantaba a los cobradores que llegaban a buscarme en unas motos bulliciosas, me escondía para que no me encontraran… era terrible aquella situación que no se la deseo a nadie. Así estaba mi situación, cuando una tarde hice una oración por escrito en una computadora que yo tenía asignada sobre mi escritorio, y fíjense que a los tres días de haber hecho aquella oración, me mandó a llamar el jefe de la misión japonesa a su despacho para decirme que yo iba para Japón a realizar un posgrado. Sinceramente señores, a mí no me dio frío ni calor esa noticia porque yo lo que deseaba en ese momento era que el japonés me dijera que me estaba entregando un fajo de dólares para que fuera a pagar lo que debía, pero dije yo en mis adentros: ¿Y qué gano yo con este viaje? Fíjense que afortunadamente ellos me enviaron a Japón, y era la primera vez que yo salía de mi país; y hoy entiendo que había un propósito con ese viaje, pues con los viáticos que me dieron pude pagarle a la persona que me alquilaba la casa y que me había amenazado con el desalojo, pagué las tarjetas de crédito, los lugares donde fiaba el guaro, y como siempre, las sobras eran para mi esposa y mis hijas, siempre las dejé en último lugar. Estando en Japón, en vez de tomar una actitud de agradecimiento, una actitud de escarmiento, por haber salido de los problemas hacía unos días antes, allá seguí bebiendo guaro, tal como si no hubiera pasado nada, así era yo de irresponsable y de yoquepierdista. A mi regreso a mi país, inmediatamente en mi trabajo me ascendieron de puesto, me incrementaron mi salario, me asignaron vehículo, celular, viajé a otros países como México, Estados Unidos, Canadá, me concedieron muchas prerrogativas, en síntesis, me dieron a probar las mieles del poder, y eso provocó que mi ego creciera más, me volví más soberbio, más orgulloso, más arrogante, y en mi casa era más prepotente, más vulgar, yo me consideraba la octava maravilla y la divina garza, el ambiente en mi casa era más desesperante, mis hijas ya no me veían del todo porque yo les decía que andaba trabajando, que estaba en reuniones… ¡mentiras, bebiendo y despilfarrando el dinero es que estaba! Hoy entiendo y reconozco que a mi esposa y a mis hijas les robé el tiempo de calidad que ellas se merecían, no les di amor que ellas necesitaban. Estando viviendo esta situación, llegó el momento en que hubo un cambio de autoridades en la institución donde yo trabajaba, y estas personas llevaron a su personal de confianza lo que provocó que comenzaran a despedir a los trabajadores, y fue así que yo puse la renuncia a mi cargo con prepotencia, vanidad y orgullo porque yo decía que yo no iba a permitir que nadie me pusiera las manos encima, y además que yo poseía un currículum que no cualquiera lo tenía, y me jactaba que había estudiado en Japón y que había viajado a otros países. También expresé con mucha soberbia, que yo poniendo mi renuncia, al día siguiente encontraría un empleo donde a mí se me antojara. Miren señores, a partir de ese día, a mí se me cerraron las puertas, pues empecé a buscar empleo y no pude encontrarlo por espacio de 3 años. Y es así que en este período, ya sin dinero, mi alcoholismo llegó a unos niveles degradantes, como ya no podía comprarme aquel guaro fino que yo bebía, entonces empecé a beber guaro del más barato: guarón, lija, cususa (nombres de aguardientes que se mencionan en mi país), y ya no bebía por gusto sino que bebía guaro por desesperación, pues llegué al extremo de no tener ni para el pasaje de un bus. Y es así también, que ya desesperado al llegar a la casa y encontrarme con sólo problemas, llegué al extremo de agredir físicamente a mi esposa y a mis hijas. Cada vez que mis hijas me pedían algo de comer, yo las agredía; cada vez que mi esposa me decía que hacía falta algo, yo la golpeaba… ¡era desesperante esta situación! Yo lo que hacía era ocultarme en el alcohol para no enfrentar la realidad. A estas alturas mis hijas y mi esposa me corrieron de la casa, ellas no soportaban verme, en ellas habían grandes resentimientos, odios en sus corazones, pero cómo no iban a haberlos si yo fui un salvaje, un verdugo con ellas. Así estaba mi vida sin deseos de seguir viviendo porque yo me consideraba una basura, una lacra, un inepto, cuando una mañana llegó una mujer a invitarme a un desayuno, a que visitara un capítulo de la FRATERNIDAD INTERNACIONAL DE HOMBRES DE NEGOCIOS DEL EVANGELIO COMPLETO; ese día entré a ese restaurante y yo no salí igual de ese lugar porque algo precioso me sucedió esa mañana que es lo que quiero compartirles: Ese día me presentaron a un amigo fiel, que hoy gobierna mi vida, y Él es: JESUS DE NAZARET. Esa mañana yo repetí una oración, y para honra y gloria de mi Cristo Jesús, hoy tengo 5 años de no consumir lo que es una gota de alcohol, de no fumarme un cigarrillo, de haber sido sanado de la diabetes para honra y gloria de Su Santo Nombre, de tener un hogar restaurado completamente por este amigo fiel que es JESUS DE NAZARET, de tener un negocio propio donde Él es mi jefe principal. Hoy tenemos una casa propia en donde se mueve el Espíritu Santo de Dios. Hoy en mi casa ya no se respira ese ambiente de violencia familiar, hoy lo que se respira es paz, gozo, alegría, amor que sólo Cristo Jesús nos ha podido dar. Hoy mi esposa, mis hijas y yo le servimos a Cristo Jesús en los capítulos de la FRATERNIDAD INTERNACIONAL DE HOMBRES DE NEGOCIOS DEL EVANGELIO COMPLETO porque estamos eternamente agradecidos por lo que Él ha hecho en nuestras vidas y puede obrar en la tuya a partir de hoy si te dispones a aceptarlo como el Señor de tu vida. Finalmente, sólo quiero pedirte que repitas conmigo esta pequeña oración, allí frente a tu computadora, que fue la que permitió que Cristo Jesús entrara a mi vida: “Padre Celestial, te pido perdón por todos mis pecados. Hoy reconozco y acepto a tu Hijo Jesucristo como mi Único Señor, mi Único Salvador y mi Único Redentor de mi vida y creo firmemente que Él murió por mí en la Cruz del Calvario y que al tercer día lo resucitaste de entre los muertos. Te pido que hagas de mí la persona que tú quieres que yo sea. Todo esto te lo pido en el Nombre de Jesús. Amén y Amén.”
¡Muchas gracias!
DAVID GAITAN FUENTES
Managua, Nicaragua

Alguien que está convertido ,sabe quien lo respalda.

testimonio de conversión

Cuando la FE te lleva a profetizar

En primera de Samuel Capitulo 17 ver 46 la Biblia dice – Jehová te entregara hoy en mis manos y yo te venceré y te cortaré la cabeza , estas palabras las estaba soltando David bajo una unción profética cuándo David dijo El Señor cumplirá su propósito en Mi , David estaba soltando palabra para su futuro David siempre estuvo con sus pies en el pasto con las ovejas y su corazón en el trono con los grandes y en esta oportunidad el profetizaba a el problema que se le había levantado ,que era un gigante llamado Goliat ,le estaba declarando el futuro ,estaba determinando una sentencia y escrito esta ,determinaras una cosa y esto te será echo ,Jehová te entregará hoy en mis manos ,hoy no mañana ,los milagros a favor de tu vida tienen que ser hoy ,no en el día postrero ,como dijo Marta la hermana del que había muerto ,cuando Jesús quería resucitarlo hoy no en el futuro

(San Juan 11) , por que la fe es presente es hoy como dijo David Hoy es presente ,muchos aprendieron mal el texto y dicen la fe viene cuando en realidad la Biblia dice la fe Es , por el oír y el oír por la Palabra de Dios o sea presente no futuro ,no viene ,sino que es por eso dice es pues la fe ,la certeza de lo que se espera la convicción de lo que no se ve y en esta oportunidad David estaba profetizándole al gigante que se le levanto ,este es el tiempo en que tu le hables a tu problema y le digas que hoy es su fin ,David le dijo te cortaré la cabeza y hay algo muy curioso y ungido en esto y es que David no tenia espada ,entonces como es esto ,el estaba declarando algo imposible estaba contando con lo que no tenia por que dice la Biblia que David le corto la cabeza al gigante con la espada del gigante ,algunos dicen como voy a declarar que voy a prosperar si no tengo trabajo ,como que voy a ser feliz si mi hijo esta en malas juntas ,David solo soltó la palabra ,el gigante se bloqueo habrá dicho con que si no tiene espada ,este llama las cosas que no son como si fuesen ,yo lo escuche decir mientras todos decían que grande que es ,el dijo que frente que tiene y mientras el gigante se bloqueaba y se perturbaba ,la piedra se movió y el gigante cayó por tierra ,lo que Dios te esta diciendo es declara la palabra no importa con lo que cuentes ,por que mientras tu lo haces el gigante se perturba y la piedra que es Jesucristo se mueve y el gigante cae por tierra… Para la gloria del Señor Goliat termino mal terminó mal y eso que Goliat maldijo a David por sus dioses ,pasa que cuando tu estas bien con Dios y eres su hijo la maldiciones vuelven a lugar de origen y se cumple la promesa bendeciré a quien te bendiga y maldeciré a quien te maldiga.. tu dirás David no era profeta pero determino una cosa con fe y bajo la unción y eso ocurrió. Dios te bendiga
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Desde Nicaragua

testimonio de conversión | Panama

Es tan grande este bello pueblo de Chinandega en donde Dios quiso que por medio de un avivamiento encontrara una gran paz en mi ser si algunos de estudes los Nica ven este pequeño articulo me escriben a renemclean@hotmail.com si es posible o le dicen a Raúl Valladares en Chinandega que me urge saber de el mi tel es el 6632-7008 por favor por ese hermoso Amor que Dios nos regalo de ser Hombres de FIHNEC se comuninican con el y le s dicesn mi correo y m tel a todos en Nicaragua Abrazoz y muchas Bendiciones y que Dios los siga Bendiciones y pronto podran ver aqui m Testimonio de lo ocurrido por alla

El poder de Jesús es infinito

testimonio de conversión | Guatemala

Padecía de diabetis desde hace mas de 10 años, pero al aceptar a jesús como mi único señor, salvador y sanador le clame que me curara de dicha enfermdad. Y hoy declaro al mundo en el nombre de Jesús de nazareth que fuí sanado de la diabetis, para la honra y glria de nuestro Padre Celestial. Muchas gracias señor jesús, sigue obrando en la vida de todos tus hijos.

Tono Pineda

tonopin50@yahoo.com

"6 DE SEPTIEMBRE 1983" Tercera Parte

testimonio de conversión | El Salvador

6 De Septiembre...Tercera Parte.

(TESTIMONIO DE ENGEL ARIZA HOY MINISTRO DEL EVANGELIO)

La segunda parte testificó sobre la forma misericordiosa y compasiva de cómo el Señor terminó cerrando el caso federal. Creo que somos inmerecedores de tantas bendiciones que El nos provee, pero a El le ha placido ser misericor-dioso y amoroso con nosotros, para mostrar la grandeza de sus atributos.

Quiero mostrar finalmente en esta tercera parte del testimonio lo que nuestro amado Salvador y Señor Jesús Cristo ha hecho conmigo después de salvar mi alma.

Al haber concluido esos diez años después del llamamiento, comenzé fervorosa-mente a orarle al Señor, para que me mostrara adonde queria El que yo le sirviera fuera de los Estados Unidos. Meses después, un nuevo convertido de origen salvadoreño vino a la iglesia que pastoreaba en la ciudad de Miami. En uno de los servicios el Señor habló por medio de un hermano en lenguas e interpretación y dijo que el pais adonde El queria que yo fuera era El Salvador.

En tres meses terminaron todos los preparativos de mi viaje hacia este pais. Uno de los hermanos locales pensó en su corazón que la obra misionera no tuviera obstáculos financieros para hacer el trabajo de misión. De tal manera, que tomó un capital de $40 mil dólares aproximadamente y llenó un conte-nedor de 20 pies con accesorios y computadoras para que el hermano sal-vadoreño que había llegado a nuestra iglesia, se viniera dentro del grupo que vendría conmigo, y él se encargara de abrir una tienda para tal efecto, la cual en esos dias, era un buen negocio por causa de la poca competencia pues era el tiempo en que apenas empezaba a crecer el negocio de informática en el pais.

Y para hacer corta esta tercera parte que podria ser un poco larga, resumo que el hermano salvadoreño nos engañó y todo el contenedor desapareció y queda-mos en un pais donde estábamos sin conocidos, sin amigos y sin familia natural, pero gracias a Dios que este hermano no pudo llevarse al Señor Jesús de nuestras vidas, y para la gloria y la honra de El, testifico que Su amor y Su misericordia nos ayudó en todo momento a traves de muchas dificultades que tuvimos que enfrentar, que si las cuento serian muchas las hojas que habría que escribir.

El Señor nos guió y nos dio los medios para empezar Su trabajo en Sonsonate, en donde se me permitió fundar el grupo interdenominacional llamado Acción Misionera, el cual trajo a su vez a la Iglesia Cristiana Apocalipsis 10:9. Hemos trabajado en el campo misionero de igual manera en Nicaragua, en Honduras y en Colombia. Además, se me ha permitido en su preciosa gracia, tener un mi-nisterio por correo electrónico a traves del cual el Señor nos ayuda a alimentar a mas de 100 hermanos desde los Estados Unidos hasta Argentina.

Algo que no mencioné anteriormente, es que uno de los daños mas grandes que experimenté en el negocio del narcotráfico, no fue el haber llegado hasta la cárcel o haber escapado milagrosamente de tres asesinatos que algunos pla-nearon contra mi, sino que el daño mas grande que sufrí fue la pérdida de mi primer matrimonio. Pero el Señor siempre estuvo a mi lado consolándome y manteniéndome ocupado en Su obra durante 12 años que estuve solo.

Entiendo que algunos hermanos no creen en divorcio ni en recasamiento, y que otros si creen, pero muy a pesar de lo que un grupo u otro crea, mi deber es amarlos a todos porque es un mandamiento del Señor.

Ahora, para la gloria de nuestro amado Jesús, el Señor, que es el mismo de ayer, hoy y por siempre, continúo testificando acerca de cuántas maravillas El ha hecho conmigo.

En este país que El escogió, me ha dado preciosos, fieles y maravillos hermanos y hermanas. Todo lo que dejé atrás dándolo a mis hermanos allá en los Estados Unidos, pues aquí solo vine con una maleta, una guitarra y un amplificador, El ha sido fiel en dármelo de regreso. Tengo sustento, tengo abrigo y lo que mas agradezco a nuestro amado Dios, es el haberme otorgado a Victoria, una espo-sa cristiana salvadoreña, que pienso que es la mejor esposa y la mejor madre del mundo, y tambien me ha concedido dos preciosas hijas, Leticia Esther y Kezia Jemimah.

Y cierro esta tercera parte, sin la cual no hubiera estado completo el testimonio de lo que El hizo por este miserable y perverso hombre, sin testificar que un dia, meditando en El con mi esposa, preguntamos cómo quería El que ayudá-ramos a la gente. Y su respuesta en nuestros corazones nos llevó a fundar en Sonsonate una Asociación sin ánimo de lucro (Ong) desde la cual enseñamos Inglés, Francés, Computación, y damos charlas de superación personal, espe-cialmente, a personas de escasos recursos.

Muchas veces creo que soy una réplica del endemoniado gadareno, que casi no soportó ver marchar al Señor Jesús, después de haberlo liberado. Pero lo mas grandioso del Maestro, fue cuando le dijo: “Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo”.

Una vez mas, ruego por la grandes misericordias de Dios, que si alguien está enredado en narcotráfico, drogadición, prostitución, borracheras, o lo que fuese, se aparte de esa vida que aparentemente es normal, pero que para el Señor, es anormal. CUANDO EL SEÑOR TE VENGA A BUSCAR, NO LO REHUSES COMO HIZO EL JOVEN RICO, PORQUE LO UNICO QUE EL QUIERE ES DARTE UNA NUEVA Y VERDADERA VIDA EN EL. Amén. 2/06/2004.

"6 DE SEPTIEMPRE 1983" Segunda Parte

testimonio de conversión | Estados Unidos

6 De Septiembre...Segunda Parte.

(TESTIMONIO DE ENGEL ARIZA HOY MINISTRO DEL EVANGELIO)

En la primera parte de mi testimonio terminé diciendo que a los cinco meses después de mi arresto la Corte me otorgó libertad condicional. La fianza de un millón de dólares que me habían puesto, gracias a la misericordia de Dios, se redujo a la firma de un fiador, mi amigo Henry Vega, y a la mía. Pues al haber transcurrido mas de 120 días sin que la Fiscalía me trajera a juicio, la ley automáticamente daba la potestad al Honorable Juez Sr. Clyde Atkins a liberarme de la cárcel por requerimiento de mi abogado, el señor Gerardo Remy.

Teniendo ya una relación íntima con mi Salvador, recuerdo que ese era mi tercer día de ayuno, cuando oí la voz de uno de los guardias diciéndome que recogiera mis perte-nencias porque estaba libre.

Era el mes de Enero de 1,984. El clima en Florida estaba bastante frío. No tenía nada de dinero conmigo. No tenía un abrigo. No tenía ropa. Había perdido mi automóvil y mi apartamento. Al salir de la prisión hice algunas llamadas sin ningún resultado. Por último llamé a mi socio cubano llamado Ricardo Gaetano. Deisy, su esposa, me contestó. Después del saludo me puso en espera mientras él tomaba la llamada. Llego a este punto solo para señalar, que con este socio tenía ciertas inversiones en común: un barco, un yate y dinero de un último negocio que hicimos, todo lo cual ascendía a más de cua-trocientos mil dólares.

Ahora, mientras esperaba que Ricardo me hablara por el teléfono, tiritando de frío fuera de la cárcel en un teléfono público desde el cual llamé, pues le pedí a uno de los guardias que me regalara $0.25 para hacer una llamada, sentí una voz dentro de mí que me dijo: ¿No te he sacado de la inmundicia? ¡No toques mas ese dinero!

Inmediatamente colgué el teléfono. Pedí perdón al Señor. Luego llamé al mismo joven que avaló con su firma mi salida y le pedí el favor de recogerme sin saber adónde iba a dormir esa noche.

Déjeme explicar otro tanto más sobre el agente federal que me arrestó, el sargento Price. Cuando ví en la televisión la noticia sobre su arresto, quince días después de ha-berme él arrestado, quedé impresionado. Jamás hubiera pensado que ese hombre era un traficante de drogas. Al día siguiente de su arresto uno de los reclusos se acercó a mi celda a las seis de la mañana y me dijo: - Levántate y mira a quien tienes de vecino – Le pregunté: ¿A quién? Me respondió: - A Joseph Price. En ese momento no sentí nada en contra de ese hombre, excepto pena por el error que él había cometido. Esa misma mañana, desde mi celda, llamé al sargento Price. Después de llamarlo dos veces me preguntó: ¿Es usted el señor Ariza? No nos podíamos ver los rostros.

Le dije: - Sí. Le pregunté qué había pasado y me dijo: - Errores. Luego agregó lo siguiente: - Recuerdo su arresto. Usted parece un buen hombre solo que se equivocó de negocio, además, usted no va a tener problemas con su juicio porque la mercancía que llegó al laboratorio, fue una mercancía diferente a la suya - Aproveché esta conversación para decirle que yo estaba muy agradecido con él por haberme arrestado, porque esa misma noche yo había tenido una experiencia con Dios en esa celda. Que había encontrado allí una Biblia y que me sentía muy contento. El se alegró mucho y me pidió que orara por él, por su esposa y por sus hijos. Esa tarde y el día siguiente jugamos ajedrez de una celda a la otra. Los otros reclusos que veían esto se burlaban. Lo que ellos no entendían era que algo había sucedido dentro de mí.

Como dije anteriormente, salí en libertad condicional. Esto me requería llamar dos veces por teléfono a la Oficina de Probatoria, además de ir a firmar dos veces un libro que garantizaba mi presencia física en el país. Aún cuando todo eso estaba bien, mis pro-blemas personales continuaban. No tenía dinero conmigo, no tenía trabajo ni tenía casa. Un amigo me abría por las noches el carro de su mamá para que yo durmiera allí, pero a las seis de la mañana regresaba a abrirlo para que yo saliera. Me acerqué a la Iglesia Bautista para pedir ayuda y no la recibí. Eso no indica que ellos no ayuden, simplemente era un trato de Dios conmigo. Sin embargo, Dios me abrió un lugar donde pasar la noche. El hermano Armando Rodríguez abrió la primera radio cristiana en Miami (Radio Hispano Cristiano) en el horario de 10:00 PM a 6:00 AM, y allí pasaba la noche ayudando en la emisora y teniendo compañerismo con los hermanos. Después de un largo mes de estar sobreviviendo así, conocí en la emisora al hermano Rafael Maldonado, uno de los cuatro ancianos de una pequeña congregación apostólica. Este hermano me llevó esa misma noche a su apartamento y me acomodó en la mejor cama sobre la cual he dormido en mi vida, ya que llevaba mas de siete meses sin dormir en una cama normal. Usted entiende lo que quiero decir... Era el mismo Dios en carne en ese hombre.

No solo me recogió en su casa, sino que me dijo lo siguiente: “Engel, creo que usted debe descansar un poco. Quédese aquí tranquilo el tiempo que sea necesario. Lo que está en la refrigeradora tómelo con confianza. Pero lo mas importante es que usted ore y estudie. No necesita ir a un Instituto Bíblico. Aquí tiene mi biblioteca. Estudie las Escrituras y anote lo que no entienda para que lo estudiemos por la tarde cuando yo regrese del trabajo. Aquí hay libros de Teología, Hermenéutica, Evangelismo, en fin, estudie lo que desee. Prepárese. Dios tiene un plan para usted”. Así comenzó el Señor a obrar en esta nueva etapa espiritual a la cual entraba. Junto a estos cuatro preciosos varones del Señor y en esa humilde congregación apostólica, mi vida espiritual fue impactada por el amor genuino que fluía en medio de ellos. Esa fue mi primera experiencia sobre la definición de vida eterna. ¿Qué es vida eterna? Vida eterna es vivir para los demás! Tres años después el Señor me llamó a Su ministerio...

Yo debía continuar reportándome a la Oficina de Probatoria como dije anteriormente y la Corte me citaría para las audiencias finales. Como a los dos años Probatoria me dijo que no era necesario continuar reportándome con ellos. El tiempo continuó pasando y yo con-tinuaba creciendo en el servicio del Señor.

Mi caso aún estaba abierto pero la Corte Federal no me citaba aún, y eso no lo podía comprender. De tal modo que comencé a orarle al Señor para que El me guiara porque ya habían transcurrido ocho años de estar en la nación bajo libertad condicional. Durante todos estos años viajaba cada dos meses a Nueva York y otros lugares para ministrar al Señor y participaba en el Ministerio de Prisiones predicando cada quince días en el Penal de Indiantown en Florida e hice parte de los ministros miembros de la Coalición de Miami para una Comunidad Libre de Drogas. También eran miembros de esta agrupación Jueces, Fiscales y Detectives.

Como el espacio no me abundaría para continuar con tantos detalles resumiré lo que sucedió después de orar y pedirle a la iglesia que pastoreaba que me ayudara en oración por causa de mi caso aún pendiente. Escribí una carta al Juez Atkins. A los treinta días me respondió diciéndo que el archivo de mi caso se había extraviado pero que fue encontrado en Atlanta. Que terminara cualquier asunto personal que tuviera porque la oficina de alguaciles me visitaría para traerme a la Corte. Dos semanas después al regresar a mi apartamento, dos alguaciles se me acercaron. Fueron muy amables. Me dijeron por qué habían venido. Les dije que ya los esperaba. Luego agregaron lo siguiente: “Sabemos que usted es ahora un pastor y no qui-siéramos detenerlo aquí. ¿Por qué no llama a alguien de confianza para que traiga su carro de regreso y detenerlo fuera de su vecindario?” ¿Cree usted en la amabilidad de Dios y en su trato especial muchas veces con sus hijos? De esta forma aconteció mi regreso a la Corte frente al Juez Atkins.

Luego allí, para que la Fiscalía cerrara el caso tuve dos opciones: Declararme INOCENTE recomenzando un juicio o declararme CULPABLE. Me declaré culpable porque realmente yo fuí culpable delante de Dios por haber elegido vivir fuera de sus leyes. Pude posible-ente ganarle un juicio al hombre, pero ningún hombre saldrá inocente delante de Dios.

Para cerrar el caso, el Juez Atkins me sentenció regresar a prisión por el término de noventa días. Regresé gozoso y comencé a predicar en el campamento el Evangelio de Jesucristo y enseñar la sana doctrina. Un grupo de reclusos hermanos vió la luz gracias a Su misericordia. Pasaron los noventa días. Aunque debía salir no tenía prisa en salir. Estaba contento de servirle también allí al Señor Jesús. Esta vez, la Corte volvió a errar. No me asignó un abogado defensor y los noventa días se convirtieron en ciento veinte días. El Señor cuidaba la Iglesia en Miami y ellos oraban por mí.

Un compañero de prisión me habló sobre su abogado, quién venía a visitarlo al día siguiente. Al decirme su nombre supe que su abogado fue el Fiscal que me había acusado en mi caso. Ahora el señor Hershy no era ya un fiscal, sino que tenía su ofici-na legal privada. Le pedí a mi amigo que me dejara hablar con Hershy ese día. Cuando me tocó el turno de hablar con él se acordó de mí inmediatamente. Habían pasado ocho años. Quiero decir que el mismo hombre que Dios usó como un Fiscal en contra mía fue el mismo abogado defensor que el mismo Dios usó para para sacarme de la prisón esta vez. Tres días después de hablar con Hershy, el juez Atkins me dio la libertad final sobre mi caso.

Era un hombre libre y sin ninguna deuda federal pendiente con los Estados Unidos de América. El juez puso en alto públicamente en la sala mi conducta y estableció que nunca en su carrera penal tuvo un caso tan singular de un reo como yo.

Sucedieron dos cosas interesantes ese día: el Juez Atkins le dijo a los alguaciles que no necesitaban traerme delante de él porque habiendo investigado sobre mí sabía que yo era un hombre nuevo y que fueran a darme mi libertad, y en segundo lugar, los alguaciles me dijeron: Puedes irte. Estás libre. Y no se dieron cuenta que salí a la calle con el uniforme de la cárcel, lo cual es algo prohibido. Lo importante no es llegar a oir que el hombre nos diga que somos libres, y eso es una buena noticia para cualquier reo, lo importante es oir al Señor Jesús, decirnos: VETE Y NO PEQUES MAS, NO SEA QUE ALGO PEOR TE SUCEDA.

Exhorto a todo individuo que esté involucrado en cualquier tipo de narco actividad, lavado de dinero o adición a las drogas, que mediten en los caminos torcidos en que andan. Hay una trinidad satánica esperando: muerte, sepultura e infierno. Dios no envía a nadie al infierno, porque este lugar no fue creado para el hombre, es el mismo hombre el que escoge ir a este lugar. Con el cierre de las palabras de este testimonio, entrego toda la gloria a Dios porque El es bueno y misericordioso. Amén. 21/12/2000

"6 DE SEPTIEMPRE 1983" Primera Parte

testimonio de conversión | Estados Unidos

6 De Septiembre...Primera Parte.
(TESTIMONIO DE ENGEL ARIZA HOY MINISTRO DEL EVANGELIO)

Es un privilegio poder testificar acerca de la bondad de nuestro de Señor Jesucristo, ya que estando todos muertos en delitos y pecados El envió a Jesús a morir por nuestros pecados, redimirnos y sacarnos de las tinieblas a Su luz admirable para que anunciemos su obra de misericordia en nosotros.

Todo comenzó aquella mañana del 6 de septiembre de 1983.

Cinco años antes de esta fecha tomé la decisión de cambiar el rumbo de mi vida ingre-sando a negocios de tráfico de droga. Tenía algunas ventajas que para ese entonces me facilitaron un rápido ingreso al negocio: hablaba fluidamente inglés, conocimientos de Administración y excelentes rela-ciones públicas.

Pude conocer hombres que el transcurrir de los días delictivos les trajo una gran fama en el mundo criminal, pero en su mayoría unos fueron asesinados, otros están purgando condena y unos pocos se retiraron millonarios.

Regreso a aquella mañana del 6 de septiembre. Era la última operación que decidí efectuar. En ella puse todo mi empeño y operacionalmente todo fué un éxito. La heroína introducida en los Estados Unidos no pudímos mercadearla tan pronto como llegó, ya que nuestro comprador en Chicago, a través de nuestro contacto en Puerto Rico, tuvo pro-blemas de arrestos federales en su grupo.

Uno de nuestros socios, el piloto que había volado desde Colombia a los Estados Unidos con la heroína camuflada en las alas de nuestro equipo Cesna, se ofreció para ayudarnos en la venta, en lo cual estuvimos de acuerdo. Estábamos optimistas porque durante una semana estuvo negociando telefónicamente con el supuesto comprador que vivía en Georgia.

Aquella mañana del 6 de septiembre, sería nuestro día grande.

Bobby Jenkins, nuestro socio y piloto me llamó alrededor de las nueve de la mañana pidiéndome que estuviera con él al hacer la venta. Me negué a ello, pues en mi código de trabajo nunca negociaba con alguien a quien yo no conociera, lo cual me libró siempre de muchos problemas. Obviamente, él tenía temor porque la transacción era de un millón y medio de dólares. Dos personas que trabajaban para mí me sugirieron ir a respaldar a mi piloto en esa transacción, y acepté hacerlo.

Después que el piloto cruzó algunas llamadas alrededor de las diez y media de la mañana desde su casa con los compradores, nos dirigimos a un restaurante Howard Johnson para arreglar los movimientos de entrega.

Llegamos al restaurante y reiniciamos los tratos. Quince minutos después las personas que estaban allí fingiendo ser clientes, se levantaron empuñando sus armas y declarando que estábamos arrestados.

Es difícil de explicar cómo corren las emociones en esos momentos, ya que los fuertes y nerviosos gritos llenos de insultos, son las tácticas que los federales usan cuando hacen sus arrestos.

Fui arrestado a las once y media de la mañana bajo cargos de conspiración, tráfico y distribución de heroína. Mis brazos fueron esposados fuertemente a mis espaldas y fui sometido a un largo interrogatorio. Después de mas de diez horas de investigación me condujeron a un Centro Correccional de Máxima Seguridad. Eran casi las 12 de la noche de ese 6 de septiembre. La guardia del Correccional después de tomar huellas y recibir bajo custodia mis pertenencias personales, me entregaron entonces el uniforme de reo, y después de ponérmelo, me guiaron a través de uno o dos pasillos a la celda que me fué asignada. Aún recuerdo que era la 4B, en la Sección 6, y habían 8 celdas en total.

A la mañana siguiente me llevaron a la Corte Federal.

Después que la Juez escuchó los cargos de acusación de parte de la Fiscalía, me fijó una fianza de un millón de dólares, que por supuesto, yo no tenía. Después de esta audiencia me regresaron al Correccional y me prometieron que para mi próxima audiencia me asignarían un Defensor Público.

Meditando en ese momento en mi delito, yo sabía claramente que no existía ninguna posiblidad de recobrar nunca mi libertad, puesto que mi ofensa federal por tráfico de heroína era algo grave en los Estados Unidos. Esa mañana, en la Corte, aún sabiendo el problema en que me encontraba, me sentía tranquilo en mi espíritu. Usted puede preguntarse lo siguiente: ¿cómo puede un hombre frente a circunstancias tan adversas mantenerse tranquilo? ¿Cómo puede un hombre que ha hecho lo malo estar sosegado?

Déjeme compartir con usted la razón de mi sosiego.

Después de la medianoche del día que fui arrestado ese 6 de septiembre, y haber pa-sado por todos los procesos normales de ingreso a la prisión, uno de los carceleros me condujo a la celda que me asignaron. Era como la una de la madrugada cuando la reja de mi celda se cerró detrás de mí. Nunca podré olvidar el ruido fuerte y seco de esa reja. Creo que todo hombre que ha pasado por una experiencia carcelaria conoce perfectamente esa clase de ruido.

Minutos después de haberse alejado el guardia comencé a caminar por la estrecha celda donde solo había una dura cama de hierro y un inodoro blanco. Sobre la cama, una sábana doblada en lugar de almohada. Una como claraboya por donde penetraba el escaso resplandor de un farol externo. Pasaron como quince minutos. Luego, en mi celda entró un destello de luz que desapareció rápidamente.

Sé que fue algo sobrenatural , pues mis piernas se debilitaron al instante. Caí de rodillas. No pude evitarlo. Alcé instintivamente mis manos y mis lágrimas comenzaron a caer sobre mi rostro. Lloraba como un niño. No lloraba por temor a lo que me esperaba, sicológicamente, yo estaba preparado como cualquier narcotraficante a enfrentarme a la ley. No era temor, era algo interno ocurriendo dentro de mí y yo no podía controlarlo.

En esta maravillosa experiencia que me estaba aconteciendo comencé a hablar con El, con el Dios que solo de oídas conocía. Después de este contacto genuino con Dios, me puse de píe. Busqué mi cama y me senté. Había sido un día de mucha tensión. Estaba cansado. Hambriento. Entonces decidí acostarme. Al poner mi cabeza sobre la sábana que estaba allí doblada, algo me golpeó. Levanté inmediatamente la sábana y debajo de ella, estaba una Biblia. Cuando la ví me alegré inmensa mente. La tomé en mis manos y me puse nuevamente de píe, acercándome a la escasa luz que penetraba en mi celda. Abrí desesperadamente esa Biblia y al abrirla, Dios me llevó al Salmo 27, donde leí:

"Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, para comer mi carne, ellos tropezaron y cayeron".

Leí hasta el alba y luego el sueño me venció. Pero después de acostarme, tuve una visión de sueños de esta manera:

"Caminaba por un valle hermoso iluminado por una luz que no era la del sol. Iba cabizbajo y triste. De pronto ví los pies de alguien y me detuve, alcé mi rostro y entonces lo ví. Era un hombre de aspecto dulce y amable. Me preguntó: ¿Adónde vas? Le respondí: No sé. Entonces, extendiendo su mano, me entregó una pala y me dijo: Cava! Entonces comencé a cavar y al hacerlo encontré enterrado allí unos pergaminos. Los tomé en mi mano y le dije a El: Son unos pergaminos. Y El me dijo: Sí, son pergaminos, tienes que cavar diez hoyos y en cada uno encontrarás un rollo de pergaminos. Me puse inmediatamente de pie y me quedé mirándolo. Su rostro era peculiar, sus ojos miraban como ningún hombre mira, y su leve sonrisa era grandemente bondadosa. Se dió la vuelta y comenzó a alejarse de mí. Mientras se alejaba yo quería correr tras El. Luego, ví que se detuvo. Se volteó y me miró. Ví su sonrisa y había tanto amor en El cuando sonrió. Y luego, desapareció."

Solo quiero glorificar el nombre de nuestro Dios, mostrando la manera en que El vindicó el Salmo 27: Joseph Price, el sargento federal que había dirigido mi arresto fue arrestado quince días después bajo los mismos cargos que la Corte Federal de los Estados Unidos tenía en mi contra. Dios, en forma inexplicable, había preparado a este hombre para tomar mi lugar. El era el testigo principal de la Fiscalía, y el gobierno no lo pudo usar en mi contra debido a que este agente había perdido todo privilegio y credibilidad federal.

A los cinco meses de mi arresto, la Corte Federal, después de una serie de arreglos a través de mi abogado tuvo que darme mi libertad condicional. Ocurrieron otros hechos que la mano de Dios manejó, y que en una segunda parte de mi testimonio, detallaré para Su gloria y Su honra. Que Dios los guarde. 26/4/1999

Testimonio de Bart De Wolf, ciudadano Belga residente en El Salvador

testimonio de conversión | El Salvador

Nací en Bélgica en 1966. Recibía enseñanza acerca de la religión cristiana de mis 6 hasta mis 18 años en las escuelas en Bélgica, y me preguntaba si Dios realmente existía y si el Señor Jesúcristo verdaderamente habría caminado sobre la faz de la tierra casi dos mil años antes. Pero no llegué a creer.

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